Una ruptura de pareja es un acontecimiento vital complejo y significativo a nivel emocional. Se experimenta una pérdida de un proyecto común. Es un duelo, y esta palabra proviene del latín Dolus (dolor), para referirse a una respuesta emotiva que aparece a causa de la pérdida de algo o alguien. Sin embargo, ésta y otras perdidas pueden superarse atendiendo a nuestras emociones, reconociéndolas y comprendiendo cómo funcionan, ya que el conocimiento es un requisito previo a la libertad.
En ocasiones, la entrega incondicional que sobrepasa los deseos personales buscando depositar la felicidad en otras manos, acaba suponiendo una pérdida de identidad o una distorsión del autoconcepto.
Hay una extraña sensación de pérdida del sentido vital cuando acontece una ruptura de pareja. Es como perderse en mitad de un sendero, el cual te dirigía a un lugar conocido y elegido conscientemente (el proyecto junto a tu pareja), y ahora es como si no supieras cómo seguir caminando o hacia dónde te llevan tus pasos.
Es un proceso que requiere asimilar y afrontar que la otra persona ya no está. Un periodo en donde tienen cabida emociones como la rabia, la soledad, la culpa, la tristeza, la ira o el miedo, entre otras.
Junto al dolor y el aprendizaje, es posible abrir la ventana a un nuevo tiempo, a una nueva oportunidad. Un espacio donde poder aprender a disfrutar de tu compañía en primer lugar, en donde poder cuidar tu autoestima para no autodestruirte o caer en relaciones dañinas, en donde poder analizar quien eres y qué versión de ti quieres ser, así como tú parte de responsabilidad en lo acontecido. También, en donde poder recordar aquellos episodios que sumaron experiencias vitales positivas a tu vida y elegir aquellos que han sumado aprendizaje.
Todo, con el fin de poder readaptarte a la nueva realidad y redirigir tu atención a tus deseos, ilusiones y proyectos que habías dejado de lado y recuperar tu equilibrio y bienestar.
Es como reconstruir las piezas de un bello jarrón roto. Volverá a cumplir su función, volverá a estar erguido y bonito aun con sus grietas por haber elegido vivir. Y serán esas, sus grietas, las que le recordaran lo qué aprendió y darán sentido a lo que le sucedió.
Al fin y al cabo es cerrar capítulos y transitar las emociones para decidir cómo serán tus nuevas relaciones afectivas.
Como decía Miguel Hernández: “Solo quién ama vuela”… en este caso yo le añado: !Empecemos hoy por un@ mism@!